La convivencia social en Puebla encuentra equilibrio en un principio claro: el respeto a la ley como base para el desarrollo de todas las actividades productivas. Con apertura al diálogo, pero con firmeza en la aplicación de las normas, se busca que la dinámica económica de la entidad se realice en un marco de legalidad y cuidado a la ciudad.
El gobernador Alejandro Armenta subrayó que: “En Puebla hay apertura al diálogo con las organizaciones, pero eso no significa negociar la aplicación de la ley”.
La visión es sencilla pero contundente: mientras el comercio es motor de bienestar, no puede ser pretexto para prácticas irregulares o ilícitas. Por ello, se refuerza la colaboración con los 217 ayuntamientos del estado, a fin de que cada espacio de venta cumpla con la normatividad y que los productos que se ofrezcan tengan una procedencia legal.
El equilibrio entre orden y productividad también responde a la exigencia de los propios empresarios y comerciantes establecidos, quienes solicitan condiciones justas y reguladas para ejercer su actividad. La idea es que cada sector se sume a la construcción de un entorno armónico, seguro y transparente.
Con estas acciones, Puebla reafirma un compromiso que va más allá de la economía: generar confianza social y fortalecer el tejido comunitario desde la legalidad.






