La tradición del calzado poblano está viviendo una nueva etapa de reconocimiento y expansión. Tras años de permanecer en la sombra, hoy los talleres familiares de Tehuacán y Tepeyahualco se consolidan como un motor económico que no solo genera empleos, sino que también rescata la identidad artesanal de la región.
El presidente de la cooperativa de calzado en Tehuacán, Isael Nájera Ventura, lo resume así: “Después de 50 años sin ser tomados en cuenta, actualmente la industria es reconocida”. Para él y cientos de familias zapateras, este resurgimiento significa estabilidad y oportunidades, sobre todo en meses donde antes la producción caía.

Actualmente, más de 650 empleos se sostienen gracias al proyecto de zapatos escolares, con la meta de producir 300 mil pares este año y superar los 700 mil en el siguiente. Cada par no solo es un producto, es el reflejo de la capacidad de organización de cooperativas y talleres que apuestan por crecer juntos.
Puebla cuenta ya con 382 establecimientos vinculados al sector zapatero, ocupando el sexto lugar a nivel nacional, con presencia fuerte en Tehuacán (91 empresas) y Tepeyahualco (73). El diagnóstico realizado en la zona permitió consolidar esfuerzos: talleres familiares se transformaron en cooperativas y hoy su producción compite con calidad frente a cualquier industria del país.

Diana Pacheco Vargas, productora local, afirma que este impulso “hace la diferencia, ya que nunca antes se había integrado a los pequeños comerciantes”. Por su parte, Oscar Gómez Centeno, de Tepeyahualco, subraya que los zapatos escolares cumplen con estándares de la Secretaría de Educación Pública, destacando por estar hechos de piel, con confort y durabilidad.
La innovación también está presente en cada detalle: desde la caja diseñada por la empresa Probox —que incluye un código QR con información del fabricante— hasta el compromiso de proyectar el nombre de Puebla en todo México.
Lo que antes parecía una industria olvidada, hoy pisa fuerte y con rumbo firme: el calzado poblano está dejando su huella no solo en las aulas, sino también en el desarrollo económico y social de toda la región.






