Diez días después de la tormenta que dejó a miles de familias afectadas en la Sierra Norte, la región avanza en la fase de reconstrucción con un despliegue histórico de recursos, maquinaria y coordinación entre distintas instituciones. El gobernador Alejandro Armenta destacó la rapidez con la que se pusieron en marcha los módulos de maquinaria para abrir caminos y restablecer la conectividad entre comunidades aisladas.
“Con la maquinaria adecuada, la atención inmediata fue posible y ahora avanzamos en la recuperación integral de caminos, viviendas y servicios básicos”, afirmó el mandatario.

Las lluvias dejaron 64 mil personas damnificadas y 19 fallecimientos en 23 municipios. Desde el Centro de Mando de Huauchinango, las autoridades informaron que la apertura de caminos ya alcanza un avance del 93.5%, con más de 130 unidades de maquinaria desplegadas para remover lodo, escombros y reparar carreteras dañadas.
La labor de las fuerzas armadas y de los cuerpos de emergencia ha sido clave: se han realizado 153 puentes aéreos con insumos humanitarios, entregado 25 mil 859 comidas calientes, 7 mil despensas, 859 cobijas y más de 38 mil botellas de agua. Además, 11 puentes afectados en nueve municipios están siendo reparados y 19 tramos carreteros liberados, mientras que el trabajo continúa en otras 27 vías y tres más están en traslado hacia zonas afectadas.
Habitantes de localidades como Huauchinango, La Ceiba y Xicotepec han comenzado a recibir ayuda humanitaria por tierra, mientras los albergues continúan brindando cobijo a mil 759 personas, con atención médica, alimentos y espacios seguros.

El enfoque de esta fase de recuperación se centra en cuatro ejes: atención inmediata, apoyo integral a las familias, reconstrucción de infraestructura y fortalecimiento de sistemas de alerta para prevenir riesgos futuros. La coordinación entre autoridades locales, estatales y federales ha permitido que la ayuda llegue de manera rápida y efectiva, asegurando que las comunidades más afectadas puedan empezar a reconstruir su vida cotidiana.
Con el esfuerzo conjunto y la participación de la comunidad, la Sierra Norte avanza hacia la recuperación, demostrando que la solidaridad y la acción coordinada pueden convertir la emergencia en un proceso de reconstrucción eficiente y humano.






