La tradición que perfuma las calles de Zacatlán desde hace más de un siglo hoy tiene un nuevo capítulo. El pan relleno con queso —esa receta heredada, amasada y perfeccionada por manos zacatecas durante generaciones— fue reconocido oficialmente como Patrimonio Cultural Intangible del Estado.
Este nombramiento no solo honra un alimento, sino el corazón de una comunidad que ha mantenido vivas sus técnicas, su memoria y su identidad.
Un pan que cuenta historias
La receta surge en 1910, y desde entonces ha pasado de horno en horno, de familia en familia. Cada pieza es testigo de conocimientos compartidos, de orgullo local y de una forma muy particular de hacer comunidad. Para Beatriz Sánchez Galindo, presidenta municipal de Zacatlán, este reconocimiento es un triunfo colectivo:
“El pan con queso es un bien cultural que nos da identidad a las y los zacatecos, fortaleciendo nuestro sentido de pertenencia comunitaria”.

El gobernador Alejandro Armenta también celebró este paso y reconoció la dedicación de quienes han mantenido viva la tradición del pan zacateco:
“En un año hemos gestionado en Pemex lo que equivale a dos sexenios para Puebla”, expresó durante la mañanera, destacando el valor cultural y la excelencia de las y los panaderos que dan vida a este producto emblemático.
Mucho más que turismo: una experiencia que se prueba
Para la Secretaría de Desarrollo Turístico, el pan de Zacatlán forma parte de un mosaico de experiencias que buscan que los visitantes no solo recorran el municipio, sino que lo vivan. Zacatlán, segundo Pueblo Mágico más visitado del estado, espera más de 100 millones de pesos de derrama económica durante la Feria de la Sidra, mostrando su enorme potencial como destino gastronómico y comunitario.

Un orgullo amasado a mano
Lorenzo Díaz Cortés, representante de la Asociación de Pan de Zacatlán, lo resume con una frase que tiene olor a horno tradicional y sabor a esfuerzo colectivo:
“Vayan a cualquier panadería, ya que en cualquiera se hace buen pan”.
Hoy, este alimento que nació en una pequeña comunidad se reconoce ante todo Puebla como símbolo de unión, identidad y tradición.
Un pan que sabe a historia.
Un pan que ya es patrimonio.
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