La mayor amenaza para el bienestar colectivo no siempre actúa en la sombra, a veces se oculta detrás de cargos, discursos y trajes formales. Bajo esta premisa, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, hizo una reflexión sobre el daño que provocan prácticas deshonestas enquistadas en la vida pública y en ciertos modelos de gestión del pasado.
Durante un mensaje reciente, el mandatario señaló que uno de los mayores problemas que ha enfrentado la entidad ha sido el uso indebido de los recursos públicos por parte de redes que, aprovechándose del poder, desviaron fondos y tomaron decisiones alejadas del interés social. A estas prácticas las describió como estructuras que operaban bajo una lógica de beneficio personal, dejando de lado a sectores productivos locales.

“En lugar de apoyar la economía local, a los viveristas, a los productores de café, de zapato o del campo, se dedicaban a hacer compras que solo les dejaban beneficios personales”, expresó Armenta, al referirse a esquemas que, durante años, frenaron el desarrollo de distintas regiones del estado.
El gobernador subrayó que este tipo de conductas no solo afectan las finanzas, sino que deterioran la confianza ciudadana y dañan profundamente la vida comunitaria. Por ello, insistió en la importancia de una administración basada en la transparencia y el uso responsable de los recursos, orientados a fortalecer la economía local y a recuperar lo que fue comprometido por malas prácticas.
Finalmente, destacó que hoy se trabaja en revertir ese legado, priorizando la recuperación de bienes públicos y la correcta administración de los recursos estratégicos, con el objetivo de que estos realmente se traduzcan en beneficios para la población.
El mensaje fue claro: la verdadera seguridad y el desarrollo comienzan con honestidad, rendición de cuentas y decisiones que pongan a las personas en el centro.






