El campo poblano se moderniza y siembra futuro con nueva maquinaria

El trabajo en la tierra comienza a transformarse en Puebla. Con la incorporación de tecnología y herramientas especializadas, cientos de comunidades agrícolas hoy cuentan con mejores condiciones para producir, ahorrar tiempo y fortalecer su autosuficiencia alimentaria.

En la segunda etapa del programa de Módulos de Maquinaria Agrícola, se sumaron 357 equipos nuevos, entre tractores, implementos y tecnología especializada, lo que eleva a más de 725 unidades el inventario histórico disponible para el campo poblano, con una inversión acumulada cercana a los 300 millones de pesos. Estas herramientas permiten atender miles de hectáreas que antes dependían únicamente del trabajo manual o de rentas costosas.

Durante la entrega, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, destacó que la llegada de maquinaria representa un cambio directo en la vida de las familias rurales. “Nos preparamos para ser una potencia alimentaria”, afirmó, al subrayar que invertir en tecnología agrícola es clave para garantizar la soberanía y el abasto de alimentos.

La nueva dotación incluye 82 tractores250 implementos agrícolas —como sembradoras, fertilizadoras, desgranadoras y zanjadoras—, además de 25 drones agrícolas, tecnología que coloca a Puebla entre los estados mejor equipados del país. De acuerdo con autoridades del sector, estos equipos tienen una vida útil superior a los 15 años, lo que asegura beneficios de largo plazo.

Desde la puesta en marcha de la primera etapa del programa, más de 53 mil hectáreas han sido atendidas y casi 40 mil productoras y productores de zonas de temporal retomaron actividades agrícolas que habían quedado en pausa por falta de recursos.

El impacto se refleja en historias concretas. Margarito Tapia Flores, productor de Santo Tomás Chautla, relata que tras años de tener tierras abandonadas, hoy trabaja más de 60 hectáreas junto a otros ejidatarios. El ahorro en renta de maquinaria les ha permitido invertir en ganado e insumos, e incluso apoyar a su comunidad. En Santa María Xonacatepec, Gonzalo Méndez comparte que ahora podrá destinar a su familia los recursos que antes gastaba en rentar equipo para sembrar maíz, cebada y frijol.

Este impulso al campo no solo mejora la producción agrícola; también fortalece el tejido comunitario. Un campo fuerte genera oportunidades, estabilidad y mejores condiciones de vida, sembrando hoy la base de un mañana más próspero para Puebla. 

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