Bajo el mismo techo: La noche en que Puebla se convirtió en una gran familia

El Centro Expositor no solo abrió sus puertas para un evento; abrió el corazón de la ciudad para albergar una celebración donde nadie se sintió extraño. En el marco del Festival “Por Amor a Puebla”, más de 3,000 personas transformaron un salón de convenciones en el comedor más grande y cálido del estado, demostrando que la verdadera esencia de estas fechas es la compañía.

Historias que se entrelazan La magia de la noche no estuvo solo en el menú, sino en los encuentros inesperados. Ejemplo de ello fueron Severiana Flores y Rosa Rosas, quienes llegaron de forma independiente y terminaron compartiendo la mesa y la alegría, probando que la Navidad es el pretexto perfecto para crear nuevas amistades.

Desde municipios como Acajete y colonias como Balcones del Sur, las familias se dieron cita para romper la rutina y sumergirse en una velada de música, baile y obsequios, donde el principal invitado fue el sentimiento de pertenencia.

Un mensaje de cercanía Durante el evento, el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, destacó el compromiso de mantener las puertas abiertas para todos los ciudadanos:

“Tienen a un gobierno que los escucha, les extiende la mano y trabaja incansablemente por ustedes”, subrayó García Parra, enfatizando que la prioridad es fortalecer los lazos familiares y el amor.

Un compromiso que se repite Por segundo año consecutivo, esta iniciativa busca que ninguna mesa poblana se sienta vacía. Para muchos asistentes, como la familia Franco, esta cena ya se ha convertido en una tradición de esperanza que incluye a quienes más lo necesitan, recordándoles que cuentan con una red de apoyo y amistad.

Con esta celebración, Puebla cierra filas en torno a sus valores más profundos: la unidad, la paz y la fraternidad, proyectando un inicio de año lleno de solidaridad comunitaria.

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