El campo poblano está viviendo una metamorfosis técnica. Dejó de ser solo un espacio de cultivo para convertirse en un ecosistema de innovación donde la maquinaria pesada y la tecnología aeroespacial se encuentran con la tierra. Bajo un modelo de riqueza comunitaria, la meta es clara: que el esfuerzo del productor se traduzca en productos terminados de alta calidad.
El “ejército” tecnológico de 2026
Para este ciclo, la estrategia de mecanización alcanza una escala sin precedentes para cubrir las necesidades de las 31 microrregiones del estado. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural confirmó que el despliegue contará con:
- 240 tractores de última generación: Diseñados para optimizar el trabajo en grandes extensiones.
- 75 drones agrícolas: Herramientas de precisión para el monitoreo de cultivos, aplicación de insumos y análisis de suelos.
- 1,800 implementos especializados: Equipos que facilitan desde la siembra hasta la cosecha, reduciendo el desgaste físico del productor.

Del grano a la marca: El poder del valor agregado
La visión actual rompe con la dinámica de vender solo materia prima. El éxito del Café Soluble “Puebla Cinco de Mayo” es el modelo a seguir para otros productos estrella como el tomate y el frijol. El objetivo es que las familias rurales participen en toda la cadena de valor, transformando sus cosechas en productos listos para el mercado global, lo que multiplica sus ingresos y fortalece la economía local.
“La maquinaria agrícola adquirida atiende las más de 700 mil hectáreas de familias rurales que no se cultivaban”, destacó el gobernador Alejandro Armenta, al subrayar que esta visión inclusiva fomenta el desarrollo en la agricultura poblana en coordinación con el Gobierno de México.

Justicia en la distribución
Este programa pone especial énfasis en rescatar tierras que permanecían ociosas por falta de equipo. Al eliminar intermediarios y malas prácticas en la adquisición de los Módulos de Maquinaria, se asegura que las herramientas lleguen directamente a las manos de quienes trabajan la tierra, garantizando la seguridad alimentaria y la estabilidad de las comunidades rurales.
Con esta infraestructura, Puebla no solo siembra semillas, sino que cultiva una nueva era de productividad y orgullo agrícola.






