El renacimiento de la lámpara: ‘Hoppers’ devuelve a Pixar su chispa original

Después de una temporada navegando por las complejas aguas de la psicología y el sentimentalismo, Pixar parece haber encontrado su brújula perdida. Con ‘Hoppers: Operación Castor’, el estudio no solo entrega una película; entrega un recordatorio de por qué dominaron la animación durante tres décadas. Bajo la dirección de Daniel Chong (la mente detrás de Escandalosos), esta cinta cambia las lágrimas por el vértigo y las alegorías por una aventura genuina de 105 minutos.

Mabel: Una fuerza de la naturaleza

Olvidémonos por un momento de las emociones en el cuartel general de Riley. Aquí la protagonista es Mabel, una joven de 19 años cuya obstinación es el motor de la historia.

  • La Misión: Salvar Beaverton, un reservorio natural amenazado por la expansión vial impulsada por un alcalde arrogante (con la impecable voz de Jon Hamm).
  • El Giro Tecnológico: En un movimiento que mezcla la ciencia ficción con el slapstick, Mabel utiliza un dispositivo para convertir su conciencia en el avatar de un castor robótico, permitiéndole infiltrarse en el mundo animal para liderar la resistencia.

Un festín visual con tintes de culto

Lo que hace que Hoppers destaque es su negativa a ser simplemente “aleccionadora”. La película es, ante todo, una montaña rusa de humor físico y acción inteligible, enriquecida con referencias que deleitarán a los cinéfilos:

  1. ADN de Terror Clásico: La cinta no teme jugar con guiños a Frankenstein y la estética gótica de Tim Burton, dándole una personalidad visual única.
  2. El Factor Meryl Streep: La breve pero decisiva aparición de Streep como una “reina insecto” eleva el relato fantástico a un nivel de culto instantáneo.
  3. Humor sin Filtro: Desde persecuciones automovilísticas hasta discusiones honestas sobre la cadena alimenticia, el guion de Chong y Jesse Andrews se siente fresco y atrevido.

El veredicto: Pixar vuelve a las fuentes

Hoppers es la contracara necesaria de Intensa Mente. Es una película que confía en su trama y en sus personajes para transmitir su mensaje ambientalista, sin necesidad de subrayados innecesarios. Es divertida, es veloz y, sobre todo, es puro cine de animación.

Tip para la sala: No te levantes de tu asiento. Pixar recupera la tradición del bonus track con una de las mejores bromas de la película escondida tras los créditos finales.

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