Luz para el futuro: El despertar tecnológico y energético en el corazón de Puebla
Puebla está reescribiendo su historia energética, pasando de la carencia a la vanguardia. Con la consolidación del Polo de Desarrollo para el Bienestar en San José Chiapa, el estado no solo está instalando infraestructura; está sembrando las bases de una “justicia energética” que une la ciencia de alto nivel con las necesidades más básicas del campo y las aulas.
De la sombra a la conectividad: Revolución en las aulas
Al inicio de la gestión, el diagnóstico era claro: más de mil escuelas carecían de electricidad. Hoy, el paisaje está cambiando gracias a la implementación de sistemas fotovoltaicos. Tras haber iluminado 150 planteles el año pasado, la meta para este ciclo es ambiciosa: llevar energía limpia a más de 700 escuelas en zonas de difícil acceso.
Este despliegue no solo significa encender una bombilla; incluye la llegada de internet satelital, equipos de cómputo y proyectores, eliminando la brecha digital que separaba a los estudiantes rurales del resto del mundo.
El campo poblano: Donde la energía y la tierra se abrazan
A través de una alianza estratégica con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), Puebla está implementando un modelo innovador de sistemas agroecológicos y fotovoltaicos.
Ciencia con propósito: El director del INAOE, Julián Sánchez de la Llave, resaltó que estos sistemas permiten, en un mismo espacio, generar energía limpia y producir alimentos, impactando directamente en la economía de las familias campesinas.
Soberanía Tecnológica: El proyecto busca que las comunidades no solo consuman tecnología, sino que se beneficien de un desarrollo científico diseñado específicamente para sus condiciones de vida.
“Esta política pública prioriza a la educación y a las comunidades históricamente rezagadas”, afirmó el gobernador Alejandro Armenta, al explicar que la estrategia de justicia energética fortalece la productividad agrícola mediante proyectos científicos de vanguardia.