Lo que antes se decidía tras una oficina, hoy se define en el corazón de las comunidades. El modelo de Obra Comunitaria ha cerrado su ciclo 2025 con una cifra histórica: 5 mil acciones de infraestructura que no nacieron de un plan centralizado, sino de la voz directa de los vecinos en las 27 microrregiones de la entidad.
La era de las Tesoreras: Transparencia con rostro de mujer
Uno de los pilares más innovadores de este programa es su estructura administrativa. La gestión de los recursos no quedó en manos de entes externos, sino de comités ciudadanos donde las mujeres han tomado el liderazgo. Al ser ellas quienes encabezan las tesorerías, se ha garantizado que cada peso se traduzca en beneficios reales, desde electrificación y agua potable hasta aulas y espacios deportivos.
“Este programa representa una nueva forma de gobernar basada en trabajo directamente en territorio, con participación social y justicia distributiva”, afirmó el gobernador Alejandro Armenta, subrayando que este enfoque garantiza que los presupuestos respondan a necesidades reales y no a ocurrencias técnicas.

Radiografía del impacto en 2025
Con una inversión que superó los mil millones de pesos, el mapa de transformación comunitaria se divide en frentes críticos:
- Urbanización y Vivienda: Más de 1,900 proyectos que mejoraron el entorno inmediato de miles de familias.
- Educación y Salud: 1,100 acciones enfocadas en dignificar los espacios donde se forman las nuevas generaciones.
- Servicios Básicos: Obras estratégicas de drenaje, agua y luz en zonas que enfrentaban rezagos históricos.

Hacia un 2026 de mayor alcance
La ruta está trazada para que el beneficio no sea momentáneo, sino escalable. La proyección financiera para el próximo año asciende a mil 500 millones de pesos, consolidando una política de “bioética social” donde el bienestar colectivo es el indicador de éxito.
A través de una red conectada en tiempo real, desde la Sierra Norte hasta la Mixteca, las microrregiones han confirmado que, cuando la comunidad administra su propio progreso, la justicia social deja de ser un concepto y se convierte en una realidad tangible.






