En el ejercicio del servicio público, la confianza ciudadana es el activo más valioso y, a la vez, el más frágil. Bajo esta premisa, el Gobierno del Estado ha establecido un sistema de cero tolerancia a la corrupción, donde la conducta de cada funcionario es vigilada minuciosamente para asegurar que la ética y la responsabilidad sean las únicas guías en el cumplimiento del deber.
El cargo como responsabilidad, no como privilegio
La administración estatal ha sido clara: el acceso a la función pública no otorga beneficios personales ni inmunidad. Recientemente, el uso indebido de recursos materiales del estado derivó en la baja inmediata de un trabajador, enviando un mensaje contundente sobre el rigor con el que se evalúa el comportamiento de los servidores públicos.
“El cargo no nos hace más”, señaló el gobernador Alejandro Armenta, al enfatizar que todos los trabajadores deben actuar con estricto respeto a la ley para honrar el compromiso pactado con la población.

Un llamado a la congruencia social
La Secretaría de Bienestar ha reforzado este mensaje, instando a todos los colaboradores a mantener una conducta intachable que refleje los valores de honestidad y transparencia. Se busca que cada acción realizada desde las instituciones sea un ejemplo de bienestar social, donde el respeto a las normas sea la base de cualquier proyecto de transformación.

Pilares de la nueva gestión pública:
- Escrutinio constante: Los funcionarios están sujetos a la observación directa de la sociedad, promoviendo una cultura de rendición de cuentas.
- Investigación de denuncias: Se garantiza que cualquier reporte de irregularidad sea analizado y, en caso de comprobarse, sancionado conforme a la ley.
- Principios de integridad: La gestión se alinea con una visión donde el servicio público no puede ser utilizado como escudo para actos indebidos.
Finalmente, el objetivo es consolidar un gobierno donde la justicia y el bienestar común prevalezcan sobre cualquier interés particular, asegurando que quienes representan al pueblo lo hagan con dignidad, respeto y una entrega absoluta a la legalidad.






