La Mixteca poblana avanza con obras decididas por su propia gente

En la microrregión 23 de Acatlán está ocurriendo algo distinto: las obras públicas ya no se deciden desde un escritorio, sino directamente desde las comunidades. Con este modelo, conocido como Obra Comunitaria, ya se han impulsado 111 proyectos diseñados por la propia ciudadanía, con una inversión superior a 30 millones de pesos.

Durante la más reciente intervención en Tulcingo se destinaron 12.4 millones de pesos para mejorar escuelas, mercados locales, ejidos y la rehabilitación de calles. Lo relevante no es solo el monto, sino la forma en la que se ejecuta: sin intermediarios y con participación directa de las y los habitantes, quienes organizan la faena, el tequio y la mano vuelta para hacer rendir cada peso.

La Secretaría de Gobernación destacó que son mujeres tesoreras quienes encabezan los comités comunitarios, garantizando el uso transparente de los recursos y priorizando lo urgente sobre lo político.

Como parte del mismo esfuerzo, también se entregaron Becas de Conectividad a jóvenes de la región. Estas becas incluyen acceso a internet para apoyar sus estudios, conectarles con oportunidades académicas y permitirles colaborar más allá de las fronteras de sus propias comunidades.

“Un chip con internet puede ser una ventana que te cambia la vida”, expresó Elsa Ruiz Betanzos, subsecretaria de Opciones Productivas para el Bienestar, al resaltar que la equidad digital también es justicia social.

Este modelo se está replicando en los 217 municipios del estado y representa una nueva forma de gobernanza comunitaria, donde las decisiones nacen desde abajo, desde quienes saben exactamente qué hace falta y por qué.

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