La preservación del entorno natural en Zacatlán ha dado un paso decisivo hacia la sostenibilidad. A través de un esfuerzo técnico y financiero coordinado, el Gobierno del Estado ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de infraestructura que no solo moderniza el sistema de saneamiento, sino que actúa como un escudo preventivo ante el cambio climático y la contaminación de los cuerpos de agua locales.
Ingeniería para la vida: La separación de aguas
A diferencia de los sistemas convencionales, esta obra introduce una división estratégica entre el colector pluvial y la red de drenaje sanitario. Esta separación técnica garantiza que el agua de lluvia se mantenga limpia de residuos domésticos, evitando que las descargas pluviales se conviertan en focos de contaminación para el río.
La directora de la CEASPUE, Rebeca Bañuelos Guadarrama, detalló que el drenaje será conducido directamente a la planta de tratamiento “La Barranca”, mientras que el colector pluvial funcionará como un sistema de alivio vital para prevenir inundaciones en la cabecera municipal y en la comunidad de Jicolapa.

Un compromiso con el Plan Hídrico
La obra, que representa una inversión de 24 millones de pesos con participación estatal y municipal, se alinea con una visión de largo plazo para la gestión del agua en toda la entidad poblana.
“Subrayó que replicarán el Plan Hídrico Nacional en toda la entidad”, destacó el gobernador Alejandro Armenta Mier, haciendo un llamado a respaldar la estrategia nacional para asegurar que Puebla cuente con sistemas de saneamiento modernos y eficientes.

Beneficios tangibles para la comunidad
Más de 17 mil habitantes verán una mejora directa en su calidad de vida gracias a estas acciones, que serán complementadas en etapas posteriores con:
- Biodigestores y Plantas de Tratamiento: Tecnología de vanguardia para el procesamiento de residuos.
- Saneamiento Regional: Avances en la recuperación de cuencas compartidas, replicando el éxito obtenido en otros puntos del estado.
- Prevención de Inundaciones: Protección del patrimonio de las familias frente a las temporadas de lluvias intensas.
Con esta intervención, Zacatlán no solo fortalece su atractivo como destino turístico, sino que se consolida como un ejemplo de gestión hídrica responsable, donde la infraestructura subterránea se convierte en el cimiento de un ambiente más sano para las próximas generaciones.






